Madrid, Anaya Touring, Col. “Guía Total”, 3ª ed. 2016 (1ª ed. 2006)

Zaragoza, ciudad del agua, capital del mudéjar y paraíso de las tapas, es una urbe milenaria que acumula el poso de cuatro culturas. En esta guía hallará la mejor información sobre la ciudad de Zaragoza totalmente actualizada y dividida en tres apartados. En el titulado Itinerarios por Zaragoza se describen seis recorridos por la capital aragonesa y sus alrededores. El plano de Zaragoza facilitará el desplazamiento por la ciudad y ayudará a localizar los monumentos más destacados. Las estrellas ayudarán al lector a seleccionar los lugares más interesantes del trayecto. El contexto es un buen modo de aproximarse a la historia, el arte, la gastronomía y otros aspectos, como las fiestas y la oferta cultural y de ocio, de la ciudad de Zaragoza. En el capítulo Informaciones prácticas se pueden obtener las direcciones y teléfonos de hoteles, restaurantes y otros servicios turísticos seleccionados. La guía se acompaña de un plano desplegable «inteligente» de la ciudad, en el que aparecen señaladas en colores distintivos las diferentes zonas de ambiente diurno y nocturno.

Luz de amanecer 

   Nace la luz al final de la geografía, en el
límite del río, y poco a poco se eleva sobre
el agua.
   Ilumina los hierros modernistas del puente
del Pilar y luego, tras verificar que la
corriente discurre con su ritmo
acostumbrado, se posa unos instantes sobre
los sillares de la muralla romana que se
asoman a la calle del Coso. Y un segundo
más tarde, sube a alcanzar las habitaciones
donde oran, trabajan y rinden culto a Dios
las monjas canonesas del Santo Sepulcro.
   Más tarde la luz se enreda entre las cúpulas y
torres del Pilar, intentando descifrar viejos
enigmas y clarificando las conciencias de los
feligreses que acuden a la primera misa. A
continuación llena de plenitud cromática la
vidriera instalada en el Coreto con objeto de
filtrar una luz que, como pájaro invisible,
aletea sobre los mármoles de la Sagrada
Capilla y alumbra la cúpula donde Goya
plasmó sus pinceladas juveniles.
   Transcurridos unos minutos, esta primera
claridad llega a las torres mudéjares. Y luego a
los cristales y fachadas, a las tejas más altas,
a las campanas más secretas.
   Y después, pasados los temblores del albor, se
derrama brillante e implacable, sin apenas
sutilezas, como un puñal que despierta el sueño
de las azoteas.